La salud dental de nuestros hijos
Nunca es demasiado pronto para preocuparse por la boca. Para que nuestros hijos luzcan una dentadura bella y sana, hay que cuidar su salud dental desde que nace la primera pieza.
A quién no le gustaría que su hijo tuviera una mara.villosa sonrisa? Unos dientes blancos, armónicos y bien plantados ayudan a la perfecta articulación de palabras, a la masticación y, lo que no es menos importante, embellecen el rostro.
Lograr semejante meta no es tan difícil como parece. No se precisan esfuerzos mayúsculos. Basta con cepillar los dientes a conciencia cada día, llevar una dieta sana y, por supuesto, hacer las visitas de rigor al dentista.
¿Cuándo hay que empezar a limpiar la boca?
En cuanto sale el primer diente. Este se limpia con un cepillo pequeño, para que el niño se vaya familiarizando con la nueva sensación. En ocasiones se puede pasar una gasa por la superficie del diente, frotando también la encía. Todavía no es necesario usar dentífrico.
¿Y a utilizar flúor?
Si el agua no lo contiene, el dentista o el pediatra lo prescriben desde el nacimiento. Lo idóneo es que los niños lo tomen desde este momento hasta los doce años, que es cuando se completa la dentición definitiva. Existe en pastillas o en gotas, pero la dosis debe recomendarla un profesional, porque ésta depende de factores individuales: edad del niño, cantidad de flúor que contiene el agua de su localidad, tempe-
ratura ambiental, etc.
A partir del quinto o sexto cumpleaños, también serán necesarias las aplicaciones tópicas de flúor con cubetitas o con lacas fluoradas. Está demostrado que con estas dos medidas las caries se reducen considerablemente, hasta en un 60 ó 70 por ciento.
¿Cuándo se debe hacer la primera visita?
En cuanto finaliza la dentición temporal, hacia los dos años o los dos años y medio. Claro que si se observara algún trastorno antes, no habría que esperar más. En esta visita realizamos una exploración, damos consejos a los padres sobre la limpieza, los suplementos de flúor, y vigilamos si hay un defecto de oclusión. Todo esto es interesante, pero quizá lo fundamental es que el pequeño vaya acostumbrándose poco a poco a la consulta, a las enfermeras, al especialista...
En esta primera ocasión, lo más aconsejable es que los debutantes acompañen a hermanos o amigos mayores para que su experiencia sea lo menos traumática posible. Es muy tranquilizador para ellos observar cómo otros niños se sientan tranquilos en el sillón y se dejan examinar. Luego se les revisa la boca a ellos y se los premia. Esta experiencia será sin duda agradable. Y eso es primordial. Quizá en esta visita sea más importante cuidar el aspecto psicológico antes que ocuparse de la prevención. A partir de este momento, conviene volver al consultorio del dentista cada seis meses aproximadamente.
¿Influye la dieta en la salud bucal?
En los países más avanzados, se ha ganado una batalla a la caries tomando medidas con la alimentación. En cambio, en otros países, se ha disparado el consumo de azúcares y se ha abandonado la dieta tradicional, que era muy sana y no favorecía la caries.
Es difícil, pero conviene que los padres vigilen que los niños no ingieran golosinas entre horas. No se trata de privarlos de
consumirlas, sino de acostumbrarlos a que las tomen todas juntas; por ejemplo, en el fin de semana. Esta es la única manera de controlar que inmediatamente después se limpiarán bien la boca. Sobre todo si en la familia hay muchos problemas de caries, habrá que poner sumo cuidado en este aspecto.
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